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Teatro y cine – Teatro moderno, nuevas directivas
BERNARD SHAW
Bernard Shaw busca en toda su obra, a pesar de sus aparentes paradojas, una unidad de
carácter propagandista en lo que concierne a los problemas sociales. Para él los personajes son
defensores de una conciencia social: la de Bernard Shaw. Y dentro de esta conciencia surgen
personajes tan humanos como Cándida, que termina por escoger al hombre el más débil,
según ella, en la sociedad: el prototipo del vigor intelectual y lleno de confianza en sí mismo;
el hombre que sabe lo que quiere y que sin embargo está obligado a pasar tres actos en
compañía y en cotejo del que no advierte cuál es su destino. El autor prefiere que
experimenten sus personajes, pero en realidad es la posición de su conciencia frente a la
sociedad: el único que está seguro de sus propósitos es Bernard Shaw. Es la misma seguridad
que nos da en sus prólogos, fecundos en ideas y en directivas.
Es un teatro en donde siempre está presente el concepto personal del autor por encima de los
valores de los personajes. Podríamos decir que los caracteres surgen por casualidad y siempre
por intuición de un solo y excepcional carácter: el de Bernard Shaw. Al leer César y Cleopatra,
una de sus mejores obras, se hace más clara esa extraña identificación de autor y personaje,
porque César "es en realidad, el único hombre de la historia a quien son aplicables las teorías
de Shaw". Este juicio agudo y lleno de humor de G. K. Chesterton nos dice mucho de la
fórmula teatral del autor de las comedias agradables y desagradables, dos adjetivos con que él
mismo define dos distintos grupos en donde los temas sociológicos tratados observan esos
calificativos. En definitiva es el teatro más representativo de nuestra época. Sus obras de más
significación, además de las nombradas son: La profesión de la señora Warren, Hombre y
Superhombre, Santa Juana, Pigmalión y Volviendo a Matusalén.
El 26 de julio de 1856 nació en Dublín. Sus padres, irlandeses protestantes, pertenecieron a la
burguesía que no logra emanciparse de los problemas económicos. La primera juventud de
Shaw se desarrolla dentro del concepto que ha de plantear más tarde en La comandanta
Bárbara: el único mal social es la pobreza. Henry George y Carlos Marx le dan las primeras
directivas socialistas. En noviembre de 1950 se extinguió esa vida, que conservó, hasta último
momento, su agudeza y claridad mental.