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Teatro y cine - España y su Siglo de Oro
LA VARIEDAD ES LA CARACTERISTICA DEL TEATRO ESPAÑOL
Se deben tener muy en cuenta los factores nombrados, por tratarse de fuerzas conductoras
esenciales en la formación del teatro español. Todo se da allí por contrastes. No podría existir
un teatro popular fuerte si no nos explicáramos las causas de un teatro de corte; y estos dos,
por sí solos, no habrían completado su esplendor si un teatro religioso no compartiera los
honores más fecundos. La corte crea sus necesidades, pero los poetas dramáticos que las
contemplan se deslumbran con lo popular, es decir, llegan a la corte por el camino de la gracia
y del enredo, de lo vagabundo y de lo pintoresco. La corte impone a su vez disciplinas
religiosas, y ayuda a formar una conciencia apoyada en la fe. Las órdenes religiosas se
fortalecen y la mística española da un contenido popular y teológico, a la vez que los
dramaturgos, poetas y militantes religiosos enriquecen la literatura dramática con su teatro
religioso. Así, el drama español contempla desde un solo vértice tres directivas prolíficas: la
cortesana, la religiosa y la popular. Hemos dejado para el final el razonamiento de la más
fecunda: la popular. Una parte del pueblo español se enriquecía; otro sector, el más numeroso,
lo formaban: los vagabundos, fruto de la riqueza, que viven
alimentados por las órdenes
religiosas, y la plebe y el hampa, donde abundaba el pícaro, pero también donde es agudo el
ingenio y duras las necesidades. Esa variedad compleja, mezcla de burgueses, de trabajadores
y holgazanes, da a los poetas los asuntos más variados, los cuales constituyen con los del
Romancero, el núcleo principal de una temática rica y muy pocas veces superada. Estas
características son selladas por los dos Lopes, el de Rueda y el de Vega. El primero contado en
el Viaje entretenido, andanzas para datos sobre el teatro de la época y cuyo autor es Agustín
de Rojas. En las obras de Lope de Rueda, uno de los fundadores del teatro español, están
dibujados lo popular y burlesco; por ejemplo: en la gitana de Medora y la negra Guiomar de
Los engañados.