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LITERATURA ESPAÑOLA - Siglo XVI:  Didáctica, humanismo, erasmismo y mística
LA PROSA DIDACTICA Y EL ERASMISMO
LA HISTORIA. - De los géneros didácticos, la historia es, desde Alfonso X el más próximo a
la literatura. La noticia de la vida real, la narración de los sucesos, la caracterización de los
personajes, propósito todo ello de la historia, tienen evidente relación con la materia de la
novela o de otros géneros imaginativos. No es raro, por otro lado, que en este tiempo, el
relato histórico dé cabida a acontecimientos legendarios y fantásticos, para realzar el interés.
La historia es en los siglos XVI y XVII género muy abundante. Toma muchas formas,
renovación unas de las crónicas medievales, inspiradas otras en modelos clásicos; ya
producto del nuevo sentimiento nacional, ya reflejo de hechos particulares de la época.
Un grupo de obras está formado por las crónicas o historias de los reinados de Carlos V y
Felipe II. En él sobresalen las siguientes: Historia del Emperador Carlos V, de Pedro Mejía;
Crónica de Carlos V, de Alonso de Santa Cruz; Comentario de la guerra de Alemania, hecha
por Carlos V, de Luis de Avila y Zúñiga; Historia de la vida y hechos del Emperador Carlos
V, de Prudencio de Sandoval; Historia de Felipe II, de Luis de Cabrera de Córdoba; Historia
general del mundo en tiempo de Felipe II, de Antonio de Herrera; y El felicísimo viaje del
príncipe don Felipe II a Alemania y Flandes, de Juan Cristóbal Calvete de Estrella.
Expresión del ideal nacional son las varias historias generales de España o de algunos de sus
reinos, escritas por Florián de Ocampo, refundidor de la Crónica general de Alfonso X,
Ambrosio de Morales, Esteban de Garibay, Jerónimo de Zurita, autor de los Anales de la
Corona de Aragón, etc. La corriente culmina en la Historia general de España, del padre
jesuita Juan de Mariana, escrita primero en latín y publicada en castellano en 1601. Es la obra
clásica por excelencia de la historiografía española, y su autor, moralista, teólogo y tratadista
de temas políticos, además de historiador, es una de las figuras importantes de la prosa
didáctica.
Con Mariana comparte el primer puesto, entre los escritores de prosa histórica, Diego
Hurtado de Mendoza (15031575) personalidad de gran relieve, humanista, diplomático,
maestro de la literatura epistolar, poeta correcto en las formas italianas y uno de los mejores
en las tradicionales. Por su popularidad y prestigio se le atribuyeron numerosas obras, entre
ellas, el Lazarillo de Tormes. Como historiador, parece demostrado que él escribió la Guerra
de Granada, la obra quizá de mayor mérito artístico entre las de su género, por la fidelidad a
los modelos clásicos -Salustio y Tito Livio- y por la elegante perfección del estilo. Del mismo
tema -la rebelión de los moriscos granadinos en 1568- trata la segunda parte de las Guerras
civiles de Granada, de Ginés Pérez de Hita, inferior literariamente a la primera y de cuya
significación en el desarrollo de la novela morisca ya se habló en el lugar correspondiente.