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INGENIERIA ELECTRICA - Magnetismo e imanes
LA TIERRA ES UN GRAN IMAN
Hace muchos siglos se descubrió cerca de la ciudad de Magnesia, en Asia Menor, un trozo de
mineral negruzco que tenía la extraordinaria propiedad de atraer y mantener adheridas
partículas de hierro; además, los trozos de hierro frotados de cierta manera con ese mineral
adquirían a su vez tan extraña propiedad. Debido a que el descubrimiento de ese raro mineral
fue hecho cerca de la ciudad de Magnesia, a esa propiedad de atracción se la llamó
magnetismo. El descubrimiento se realizó muchos años antes de la era cristiana, y desde
entonces se conoce el magnetismo de los minerales.
Ese mineral fue encontrado posteriormente en muchos lugares del mundo, y se comprobó que
era relativamente abundante. Consiste principalmente en hierro y oxígeno, y en el lenguaje
técnico se lo llama "magnetita". Las rocas con magnetismo natural se conocieron durante
muchos años por el nombre de "piedras cargadas", y fueron objeto de muchísimos trabajos y
experimentaciones elementales por los "expertos" de los primeros tiempos y, posteriormente,
por los hombres de ciencia.
El primer empleo práctico de los imanes y del fenómeno natural del magnetismo se hizo en las
brújulas, para indicar la dirección Norte-Sur, puesto que éste fue uno de los primeros
descubrimientos sobre las propiedades de la magnetita. Aunque no se han encontrado
documentos históricos escritos, que nos informen sobre la persona o personas que
descubrieron esa propiedad, existen algunas indicaciones de que los chinos fueron los
primeros que emplearon brújulas primitivas, hechas con trozos de magnetita, para indicar la
dirección Norte-Sur, algunos miles de años antes de nuestra era.
Existen documentos históricos que nos hacen saber que alrededor del siglo xn, los marinos
emplearon brújulas algo más perfeccionadas, para orientarse en el mar, cuando las nubes no
permitían la vista del sol o de las estrellas, medios normales en aquel entonces para la
orientación. Hasta esa época, los navíos difícilmente se aventuraban a alejarse más allá de la
vista de la costa, por el grave peligro de verse irremisiblemente perdidos.
Así, el descubrimiento y aplicación del magnetismo en las brújulas hizo posible la exploración
de la Tierra, alejándose los barcos cada vez más de las rutas conocidas, hasta los históricos
viajes de Cristóbal Colón, que dieron por resultado el descubrimiento de América.
Antes del histórico viaje hacia Occidente, realizado por Colón en 1492, era creencia general
entre los marinos y otras Personas que se servían de las brújulas, que la aguja magnética
indicaba siempre el verdadero polo norte y su dirección era la del eje del globo terráqueo,
independientemente del lugar de la Tierra en que se encontrara colocada. Cuando Colón se
dirigió hacia el Oeste notó que la aguja de su brújula se iba desviando cada vez más de la
estrella polar, lo que alarmó a los navegantes, pero condujo al descubrimiento, y probó
además que la Tierra es un gran imán cuyos polos norte y sur no coinciden exactamente con
los polos del eje de rotación de nuestro planeta.
El descubrimiento de que la Tierra es un gran imán se atribuye a un hombre de ciencia inglés,
precursor de los grandes adelantos en la electrotecnia, el doctor William Gilbert (1540-1603).
Antes de los trabajos de Gilbert, se pensaba que la aguja imanada indicaba el Norte debido a
una misteriosa afinidad con ese polo, y de ello proviene la consternación de Colón y sus
acompañantes al observar que la aguja de su brújula se desviaba cada vez más de la estrella
polar, cuando el navío se dirigía directamente hacia el Oeste. Fue
el doctor Gilbert, quien,
realizando una serie de experimentos, en la corte inglesa y otros lugares, demostró que la
acción del campo magnético terrestre es la que produce la magnetita y la orientación de las
agujas imanadas en la dirección Norte-Sur.
También otro hecho quedó demostrado por los trabajos del doctor Gilbert, y es que el polo
magnético sur es el que está más cerca del polo Norte geográfico, y que el polo magnético
norte es el más cercano al polo Sur geográfico.
Los polos magnéticos están, aproximadamente, a unos 1.000 a 2.000 kilómetros de los polos
geográficos. El polo magnético sur está en el norte del Canadá, un poco al oeste de la bahía de
Baffin y dentro del Círculo Polar Artico. El polo norte magnético está algo al oeste de la Tierra
de Victoria, en la Antártida.
Por razones todavía no descubiertas, los polos magnéticos se trasladan lentamente de año a
año, cambiando de lugar, pero manteniéndose dentro de la misma zona; estos movimientos
son de vital importancia para los marinos y demás personas que emplean la brújula para
orientarse. La variación de la posición, de año a año, se llama "declinación magnética", y es
cuidadosamente calculada y observada por los observatorios para que los navegantes puedan
hacer, en sus cartas, las correcciones correspondientes, de acuerdo con las últimas
informaciones.
Al hablar de "polo magnético", pensamos simplemente en un punto de la superficie terrestre
donde en este instante el magnetismo o el "campo magnético", parece concentrarse desde
todas las direcciones. Por conveniencia, hemos llegado
a hablar de ese campo magnético, y
hasta imaginarlo, como formado por "líneas de fuerza magnética" que se extienden de polo a
polo del imán, concentradas dentro del imán y relativamente dispersas fuera de él; así, por
ejemplo, en la Tierra, considerada como un gran imán, esas "líneas de fuerza" se extienden
desde el polo magnético norte hasta el polo magnético sur, alrededor y fuera de la Tierra; el
circuito magnético se completa a través de la Tierra entre los dos polos magnéticos, y a esta
parte del circuito, dentro de la Tierra, se la llama eje magnético terrestre, para distinguirlo del
eje de rotación.