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PSICOLOGIA - Problemas y resultados de la psicología diferencial
TIPO DE PERSONALIDAD HISTERICA
Se ha dicho, con cierta razón, que los histéricos son "niños grandes", es decir, personas que
crecieron en volumen corporal y en conocimientos, pero continúan viviendo de acuerdo a
como sentían y actuaban durante su infancia. Lo cierto es, de otra parte, que muy a menudo
tales personas representan menor edad de la que tienen, pues conservan la voz, los gestos y la
expresión de su niñez; de acuerdo con esta detención de su desarrollo o maduración
emocional y social, ofrecen, en primer término, una gran inestabilidad o volubilidad de sus
intereses y opiniones, son sumanente sugestionables y bastante caprichosas, propendiendo a
un exceso de fantasía y de dramatización en todos sus actos, por lo que se ha dicho de ellas
que "siempre están en escena", o sea, que actúan fictivamente, en vez de efectivamente.
Una propiedad típica de estas personas (la llamada "ideoplastia") es la de acusar en su cuerpo
con mucha facilidad los impactos de su vida emocional, de un modo exagerado y permanente.
Eso hace que revisando el estado de sus funciones corporales pueda, por así decirlo, leerse lo
que ellas temen y quieren, ya que está expresado en el llamado "lenguaje visceral" o "dialecto
de los órganos". Así, por ejemplo, un histérico que no quiere decir algo se queda afónico (sin
voz); otro que no quiere ir a algún sitio se queda medio paralítico de las piernas (esto ocurre
en la guerra a un gran porcentaje de soldados, si no son previamente seleccionados), etc.
Otra propensión típica de las personas histéricas es la del "ensueño", también llamado
"onirismo" (de óvetipo, que en griego significa sueño): no están del todo despiertas ni
tampoco duermen y reposan profundamente, de suerte que cuando se analiza su conciencia se
encuentra una extraña mezcla de contenidos de la vida de vigilia, y de la vida onírica, o sea,
una coexistencia de imágenes sensoriales y de imágenes representativas que las hace, con
frecuencia, no poder distinguir lo que está ocurriendo en su cabeza y lo que está ocurriendo
fuera de ella; por tanto, aun con su mejor voluntad, son pésimos testimonios y forman a cada
paso enredos.