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PSICOLOGIA - Etapas principales de la formación del Yo
SINTESIS EVOLUTIVA DE LA MENTALIDAD INFANTIL DE LOS CUATRO A LOS SIETE
AÑOS
En la esfera intelectual se cumple la regresión y el ocaso del pensamiento mágico, que obedece
al principio de la Pars pro toto (las partes equivalen al todo), se descubre el principio de
contradicción, evoluciona el concepto de causalidad, se adquiere la noción de sustancialidad
objetiva y se despierta la inquietud por averiguar el sentido inmanente de las cosas —
independientemente de su circunstancial relación dinámica con el niño observado.
Asimismo se originan las primeras deducciones lógicas, el afianzamiento de la síntesis
experiencial y de las generalizaciones conceptuales, hechas todavía sobre materiales físicos
(concretos), llevando, no obstante, a una estructuración jerárquica de los datos del
conocimiento que permite un principio de planificación en la ejecución de los trabajos
escolares.
En la esfera afectiva asistimos a la aparición de los sentimientos estimativos o valorativos al
nacimiento de las inquietudes morales (antinomia primitiva entre "deseo" y "deber", es decir,
entre tendencia natural y tendencia impuesta), al paso que los primitivos intereses utilitarios
empiezan a ceder el lugar a otros de tipo ético más elevado: el niño propende a mostrar
gratitud, simpatía, compasión, etc. Asimismo, se asiste en este período al nacimiento de las
primeras "amistades", a la formación de grupos cada vez más extensos (dos, tres y hasta seis o
siete compañeros, capaces de constituir la "barra" o "pandilla") que pueden tener un código
autóctono de reglas sociales —siempre, claro está, impuesto por el caudillo, más evolucionado
psíquicamente—. También hacia el final de este período aparece el sentimiento de
responsabilidad autóctona (no relacionado con coacciones exteriores sino con obligaciones y
compromisos auto-determinados: el niño es capaz de castigarse por primera vez).
En la esfera del carácter se nota la superación de las reacciones negativas, que se habían
intensificado al ejercerse las primeras acciones coercitivas de la educación. La progresiva
fijación de los defectos y aptitudes se revela ahora en un amplio plano, ya que el niño tiene,
además de su vida familiar, una vida escolar y, también un contacto social. En su conducta
empiezan a primar las llamadas "reacciones diferidas" (delayed reactions, de los psicólogos
sajones) lo que implica la adquisición de una cierta inercia psíquica, con desplazamiento del
foco atentivo del presente hacia un futuro inmediato. Así, el niño piensa menos en lo que hace
que en lo que va a hacer; menos en lo que pasa que en lo que va a pasar.
En el dominio del rendimiento personal, resultante de la integración funcional de las tres
zonas de actividad mencionadas, se observa un extraordinario aumento de la eficiencia
productiva. Los pequeñuelos de tres a seis años son ya capaces de construir o trabajar, pero el
resultado práctico de tales labores es casi nulo. Ahora, por el contrario, la obra realizada, sea
manual o intelectual, tiene valor propio y puede, incluso, cotizarse económicamente. De otra
parte, en criaturas que asisten regularmente a la escuela, tiene lugar en esta fase el aprendizaje
de la lectura y la escritura, que les permite ampliar extraordinariamente su rendimiento
cultural. La moderna Pedagogía aprovecha estos factores y, así, ha suplantado los viejos textos
de lectura por libros —en el verdadero sentido de la palabra—, desechando el uso de frases
aisladas para dar cabida a textos orgánicos, que junto con el aprendizaje de la lectura ofrecen
cultura.