Textos    |    Libros Gratis    |    Recetas

 

.
PSICOLOGIA - El dinamismo estructural
CONTRASTES ENTRE LA ANTIGUA Y LA
MODERNA DOCTRINA DE LOS
ACTOS
PERCEPTIVOS
Hasta hace pocas décadas se creía que la percepción era un acto fundamentalmente pasivo,
resultante de colocarse el ser en la llamada "actitud contemplativa": bastaba "abrir las
ventanas del espíritu", es decir, atender al mundo exterior, para que inmediatamente llenasen
nuestra conciencia miles de sensaciones que propendían a asociarse y combinarse de un modo
casi automático, hasta precisar los contornos de una percepción. Lo esencial en ese proceso era,
pues, la existencia de estímulos o excitantes ajenos, que diesen lugar a las impresiones
elementales (llamadas por Wundt sensaciones); luego, éstas iban a formar las llamadas
"imágenes" perceptivas, variables según el órgano sensorial por el que hubiesen sido
transmitidas aquellas excitaciones. Así se hablaba de sensaciones visuales, auditivas, olfativas,
gustativas, táctiles, etc., y, naturalmente, de percepciones de igual clase.
Hoy esa teoría del "mosaico", de la "asociación" o de la "adición" de sensaciones —ni siquiera
remozada con el concepto de una posible "fusión" de las mismas— ya no se admite, pues las
experiencias de las escuelas configuracionales, dinámicas, globales y personalistas la han
destronado, al parecer definitivamente. En su lugar se habla de "campos", de "organizaciones"
y de "configuraciones"
perceptivas. En primer lugar, se sabe que la percepción no es un
proceso pasivo sino activo, en el que intervienen, siempre, elementos musculares. Percibir
visualmente un objeto es destacarlo sobre un fondo, aislarlo o limitarlo de él y esto solamente
se consigue si "lo abrazamos con la vista"; el esfuerzo de los músculos oculares para
contornearlo tiene, pues, una importancia primordial (y en eso consiste, precisamente, el
"mirar"; por algo se dice que "para ver, se necesita saber mirar"). Además, sabemos también
que la percepción no surge hasta tanto que el material o contenido sensorial no se organiza,
orienta y configura constituyendo una forma o imagen dotada de caracteres propios, que no
se encuentran en ninguna de sus partes, ni proceden de su suma, sino que constituyen
propiedades específicas o. substanciales, derivadas de su estructura. De esta suerte, la citada
forma podrá persistir aunque se cambien una a una todas sus partes; en cambio, las partes,
una vez disgregadas, no podrán en modo alguno sustituirlas.
Lo esencial del acto perceptivo es, pues, la atribución de una calidad total al contenido
percibido, calidad que lo define y da significación, con absoluta prescindencia de la naturaleza
y disposición elementales de la materia que es percibida; existen, claro es, ciertos principios
que orientan y dirigen ese proceso de organización y configuración, cuyo resultado es la
forma o imagen del objeto o impresión percibida; su estudio es principalmente hecho por la
escuela denominada: Psicología de las estructuras o configuraciones (Gestalt Psychologie).
Naturalmente que no se presta este trabajo para entrar en detalles demasiado técnicos, mas ha
de señalarse, sin embargo, la gran importancia práctica de las aplicaciones de esa nueva
concepción a los dominios del aprendizaje, del trabajo y del arte. Muchos problemas de visión
y de audición, de dominio de las llamadas "ilusiones visuales", capaces de acarrear catástrofes,
o problemas de perspectiva (visual) y de armonía (melódica) encuentran su explicación en las
leyes del proceso aislador y organizador de estas configuraciones.