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PSICOLOGIA - Diagnóstico de peculiaridades psicológicas individuales
No son, ciertamente, muy ofensivas las herramientas de que disponemos para explorar la
actividad mental y llegar a conocerla científicamente en sus diversos aspectos. El ingenio, la
paciencia, el orden y la serenidad son cualidades que ha de tener, primordialmente, quien
desee usar los métodos y las técnicas psicológicas. Estas son sumamente variadas, según sus
propósitos y las circunstancias en que precise emplearlas. De un modo general pueden
clasificarse en subjetivas, objetivas y mixtas. Las primeras requieren el concurso o
colaboración del sujeto estudiado. Las segundas toman los datos de un modo totalmente
indirecto, sin requerir su consentimiento y cualesquiera sea su actitud; las terceras requieren
de él una actitud de tolerancia o colaboración pasiva pero se apoyan, sobre todo, en datos de
observación o experimentación que son registrables objetivamente.
Tomando en cuenta el modo de registrar los datos obtenidos, las técnicas pueden dividirse en
verbales, gráficas y práxicas, individuales y colectivas, continuas y discontinuas, directas e
indirectas, descriptivas y estadísticas.
Fijándose en el material que es objeto de estudio, los métodos y las técnicas psicológicas
pueden, asimismo, clasificarse en: normales y patológicas, analíticas y globales, estáticas y
evolutivas.
Desde un punto de vista práctico, sin embargo, la clasificación debe y puede simplificarse.
Para conocer a un sujeto cualquiera solamente podemos, en definitiva, contar con los
siguientes elementos de juicio: a) lo que él mismo nos dice acerca de sí, de sus opiniones y
reacciones, de sus deseos, propósitos, emociones, ideas, etc.; b) lo que él hace, es decir, su
comportamiento o conducta ante diversas situaciones experimentales; c) los efectos de su
actividad en el medio ambiente; d) los juicios que las demás personas que lo rodean y conocen
hacen de él. Pues bien: la primera base de conocimientos se consigue mediante los llamados
métodos heterointrospectivos, generalmente asociados a las técnicas de interrogatorio
mediante cuestionarios de diversa índole. La segunda base comporta la observación
sistemática de sus actos
—tanto en condiciones de espontaneidad como en situaciones
experimentales, artificialmente preparadas y que se denominan "reactivos" o "tests". El tercer
grupo de conocimientos se adquiere mediante los métodos denominados "inferenciales", en
los que a partir de ciertos resultados o efectos el psicólogo se remonta hacia los motivos o
causas que lo produjeron. (Así, por ejemplo, si un sujeto emborrona mucho papel y tira al
cesto de su escritorio notas inacabadas y frases tachadas, que constituyen el principio de una
carta, se deduce que está preocupado o en fase conflictiva.) Finalmente, el cuarto
procedimiento se basa, también, en el uso de cuestionarios o interrogatorios especiales,
generalmente obtenibles fuera del laboratorio y por personas que no despierten directamente
la sospecha de ser investigadores.
Dado el carácter elemental de este trabajo, hemos de referirnos especialmente a los dos
primeros grupos de recursos, toda vez que son los más usados y que mayores conocimientos
han proporcionado a la Psicología moderna.