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HISTORIA DE LA CIENCIA - Progresos en Biología
NACE LA BACTERIOLOGIA. PASTEUR
La obra de LOUIS PASTEUR (1822- 1895) ofrece como hermoso ejemplo el hecho de que en la
investigación científica a menudo se encuentra otra cosa en vez de la buscada, y a veces cosas
más importantes que ésta. Pasteur se había propuesto aclarar el fenómeno de la fermentación
y terminó por demostrar el papel patógeno de las bacterias, origen innegable de muchas
enfermedades. El genial químico Justus Liebig sólo había visto en la fermentación láctica y
alcohólica procesos puramente químicos; sin embargo, las experiencias condujeron a Pasteur a
la convicción de que la fermentación es debida a microorganismos vivientes, como lo había
entrevisto, gracias a su admirable intuición, Theodor Schwann. Este también había notado que
la putrefacción constituye un proceso similar que no se desarrollaría si se tuviese la precaución
de destruir mediante el calor todas las células en contacto con la sustancia putrefactiva, y de
preservarlas, además, del contacto con el aire. Mas, ¿de dónde vienen en realidad esos
organismos microscópicos? Hacia 1860, cuando Pasteur se planteó la cuestión, la idea de que
los microorganismos surgían espontáneamente de la materia inanimada prevalecía, a pesar de
los argumentos experimentales presentados en el siglo XVIII por el italiano LAZZARO
SPALLANZANI y de los más recientes de Schwann. Con una larga serie de experimentos,
Pasteur demostró que las sustancias expuestas al aire quedan preservadas de la putrefacción si
el aire es previamente privado de los gérmenes que guarda en suspensión. Algunas de sus
pruebas materiales en favor de la tesis subsisten aún en el Instituto Pasteur, donde se
muestran todavía hoy balones de cultivo sellados por el mismo investigador y que después de
tres cuartos de siglo permanecen inalterables. La generación espontánea —es la conclusión de
Pasteur— en una quimera: no hay vida, por rudimentaria que sea, sin vida antecedente.
Estos estudios llevaron a Pasteur sobre un camino que no abandonará más. En lo sucesivo se
consagra por entero a la investigación de los microorganismos. Encuentra su acción no sólo en
los fenómenos de fermentación y putrefacción, sino también como excitantes de determinadas
enfermedades. En este dominio conquistó inmensa popularidad. Demostró que el ántrax y el
cólera son causados por microbios específicos. Pero no se contentó con descubrir microbios
patógenos, encontró el medio para combatirlos. Recurrió a la vacunación, ya aplicada de modo
empírico por JENNER; sin embargo, Pasteur le dio base racional, lo cual permitió su
generalización. En 1885 alcanzó el punto culminante de sus éxitos con la vacuna antirrábica:
prueba decisiva, a la vez, de la verdad de su teoría y del valor de su terapia. Pasteur llevó así
la fama de su nombre hasta los rincones más alejados del mundo. Las investigaciones de
Pasteur sobre los microorganismos patógenos fueron completadas y ampliadas por el alemán
ROBERT KOCH (1843-1910), descubridor del bacilo de la tuberculosis (1882) y creador de la
técnica que permite —gracias a la coloración de los gérmenes— ver los microbios con el
microscopio; también inventó el método para cultivarlos fuera del organismo. Con la obra de
estos dos hombres —benefactores de la humanidad a igual título— los fundamentos de la
Bacteriología estaban establecidos.