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HISTORIA DE AMERICA – Brasil, desde el advenimiento de Pedro II
Los últimos años de gobierno de Pedro I le crearon una atmósfera
de impopularidad.
Levantamientos aislados culminaron en un motín de las tropas de la guarnición de Río de
Janeiro. Pedro I tuvo que abdicar, haciéndolo en la persona de su hijo, que recibió el nombre
de Pedro II. Este contaba apenas cinco años de edad. Por lo tanto fue estatuida la regencia.
Primero la desempeñó un triunvirato representativo del Senado, de la opinión liberal y del
ejército. Duró muy poco tiempo. Luego el general Lima y Silva, jefe del movimiento, unido a
dos diputados, constituyó el segundo, aunque él fue regente de hecho hasta 1835. El Senado,
monarquista neto, experimentó dificultades con la Cámara de diputados, que tuvo veleidades
republicanas. A fines de 1835 estalló en Porto Alegre la revolución de los farrapos, que duró
diez años. En 1837 el cura Feijó, de mano de hierro, renunció al ejercicio del poder,
entregándoselo a su adversario, Araujo Lima. Era la "reacción monárquica". En 1839 el país,
cansado, ambiciona conciliación y paz. Adelantóse la fecha de mayoría de edad del emperador
y el 23 de julio de 1840 asumió el poder. La proclamación se hizo con los liberales, pero al año
siguiente entraron a actuar los conservadores.
El reinado de Pedro II es extensísimo. Dura de 1840 a 1889. fue un hombre ilustrado y amigo
de los estudiosos, miembro correspondiente de la Academia de Ciencias de Francia. Presidía
personalmente las sesiones del Instituto Histórico de Río, protegía con generosidad a
pensadores y artistas y actuaba mesuradamente. Existen los siguientes períodos en su
gobierno: 1840-47, dominio arbitrario de la Corona; 1847-53, parlamentarismo caótico; 1853-57,
conciliación; 1857-68, predominio de la "Liga" y de los liberales; 1868-78, situación
conservadora; 1878-85, situación liberal; 1885-88, reacción conservadora; 1888-89, tentativa de
reorganización del Imperio por el partido liberal.
Estuvo en favor de los colorados uruguayos en 1844 y de Urquiza en 1851, es decir, siempre en
contra de Rosas, a quien consideraba un gran peligro. La abolición del tráfico negrero, que
propició (1850), le dio gran renombre. Desde 1844 comenzaron a surgir establecimientos
fabriles de importancia en el país, gracias a una política proteccionista. El primer ferrocarril se
estable. ció entre Río y Petrópolis (1854). El barón de Mauá, asociado a capitales ingleses, fue
su promotor, así como del alumbrado a gas. Luego se trazó el Ferrocarril Central, hacia Minas
Geraes. Para 1858 otras líneas (que partían de Bahía, Recife y Santos) completaron el cuadro.
El telégrafo data de 1852, llegando a Petrópolis en 1855. Desde entonces avanza velozmente.
Durante el reinado de Pedro I las grandes fortunas estaban radicadas en el norte del Brasil
(Bahía y Pernambuco). En 1850-70 las del norte y el sur se equiparan. Después las del sur son
las más crecidas. Los fa. zendeiros del café y el azúcar amplían las filas de la vieja aristocracia
portuguesa, pues Pedro II ennobleció a muchos de ellos. En cambio, en 1871 logró que las
cámaras sancionaran la libertad de los hijos de esclavos, amenazando con la abdicación si no la
conseguía.
En 1887 el emperador viajó a Europa para curarse. La princesa Isabel (casada con el príncipe
consorte d'Eu) asumió por tercera vez la regencia. A ella le tocó presidir en el momento en que
se declaró abolida la esclavitud (1888). Esto repercutió favorablemente en el aumento de la
inmigración. Ese año entraron al Brasil 100.000 colonos europeos. La Amazonia comenzó a ser
explotada. El intento liberal (reformas del vizconde de Ouro Preto) para revitalizar el régimen
imperial, fracasó. Isabel no reinaría. Los conservadores, uniéndose a los republicanos por
oposición al viejo enemigo liberal, trajeron la República. El mariscal da Fonseca fue el jefe de
un movimiento militar que el 15 de noviembre de 1889 proclamó la caída del régimen imperial
y el advenimiento de la República. Don Pedro II debió exilarse con toda su familia.
En febrero de 1891 fue promulgada la nueva constitución republicana, que gobernaba a una
nación compuesta por estados autónomos entre sí. Una grave guerra civil (1892-94) dividió al
país. Hubo operaciones militares en el Sur y navales en la bahía de Guanabara, por la prórroga
del período del presidente Peixoto. Su victoria fue total. Luego el Partido Republicano Paulista,
poderosa fuerza federalista y antimonárquica, llevó a la presidencia a Moraes (1894), quien fue
objeto de revoluciones y atentados personales. Campos Salles le sucedió en 1898. Durante su
época se realizó el saneamiento financiero de la República. Con Rodrígues Alves (1902-06), se
aprovecha la buena administración anterior para la realización de grandes obras públicas,
saneando a Río.
La serie de tos presidentes paulistas fue interrumpida con Penna. En tres años se hicieron más
vías férreas que en medio siglo. Otro tanto se hizo con el telégrafo. La Misión Rondón exploró
la Amazonia, dando cuenta de sus riquezas. La inmigración y la colonización corrieron parejas.
fue creada la Caja de Conversión, que estabilizó la moneda. La gran Exposición de Río (1908)
fue apoteósica. Una tentativa de
depuración política y de civilismo fue la candidatura
del
senador Ruy Barbosa (gran figura en la II Conferencia Internacional de la Paz en La Haya).
Pero en las elecciones venció el candidato oficial y militar mariscal da Fonseca. Sus cuatro años
comenzaron con la sublevación de la escuadra, en Río (1910), y siguieron con los motines de
Pernambuco y Bahía (1912) y la "guerra de Carirí" (1913). Wenceslao Braz, que le sucedió, se
encontró con el vasto problema de la primera guerra mundial. En 1917, junto con Estados
Unidos, rompió relaciones con los imperios centroeuropeos. Desde el punto de vista
económico significó el desarrollo de la agricultura y el comienzo de la industrialización
(especialmente en torno a San Pablo). Esto se vio claramente en el período siguiente, de Pesoa
(1918-22). Una crisis del café (1920) fue resuelta con adquisiciones del gobierno para provocar
el alza.
La Exposición Internacional de Río (1922) resultó una buena demostración del poderío
económico e industrial alcanzado: Brasil ocupaba el 69 lugar en el mundo como productor de
café y el 59 en el del algodón. Desde entonces hasta '1926 se produjo un período políticamente
difícil, en el cual el presidente Bernardes tuvo que lograr la pacificación de Río Grande alzado
en armas (1923) , afrontar la revolución de San Pablo (1924) y lograr la reforma constitucional
para el fortalecimiento del poder central (1926). En 1924 se creó el Instituto del Café del Estado
de San Pablo, que regula su producción y venta. La presidencia de Pereira de Souza expandió
la red de caminos y estabilizó la moneda. En 1929 sobrevino la gran crisis económica —ligada
a la de Estados Unidos— que incidió especialmente sobre el café. El gobierno sostuvo un
candidato oficial, Prestes, que resultó designado y viajó a Estados Unidos a retribuir la visita
del presidente Hoover. Pero inopinadamente, en su ausencia, estalló la revolución en el Norte
y el Sur. Finalmente el presidente Pereira de Sousa debió entregarse prisionero y fue
desterrado a Europa. Se constituyó un triunvirato militar, que entregó el poder al gobernador
de Río Grande, Vargas.
De 1930 a 1945 Vargas ha monopolizado el gobierno en el Brasil. Hasta mediados de 1934 bajo
el régimen de la ley orgánica que hizo suyo el poder. Desde entonces hasta fines de 1937, con
el de una nueva constitución. Y desde noviembre de ese año hasta octubre de 1945 con el de
otra novísima, que estructuró el "Estado Nuevo". La abolición de la constitución imperante
hasta 1930 provocó la insurrección de San Pablo (1932), que fue ahogada en sangre. Ello
permitió a Vargas pensar en crear la "República Nueva", que innovó las relaciones entre el
capital y el trabajo en el país, creó el Ministerio del Trabajo y llevó una representación de
patrones y obreros a la Cámara de diputados, para colaborar con aquéllos, en tanto que
despojaba al Senado de sus principales atribuciones, de acuerdo con ideas fascistas. El
levantamiento de 1935, en Río, demostró a Vargas que debía ir más lejos en el camino de la
dictadura legal. En 1937 resolvió hacer aprobar otra constitución que, manteniendo en el papel
el sistema federal, daba al presidente el derecho de dictar decretos-leyes, indicar uno de los
candidatos a la presidencia, "orientar la política legislativa", aplazar, prorrogar y convocar al
parlamento, etc. El presidente podía ser reelecto. La defensa contra ese sistema opresivo
estuvo en la ola de progreso material, ayudado, desde el comienzo de la guerra (1941), por el
capitalismo norteamericano.
Brasil fue el primer país latinoamericano que rompió relaciones con el Eje, recibiendo el
castigo de los submarinos alemanes. Envió al teatro de la guerra dos divisiones, que lucharon
en Monte Castello y Monte Cassino, y cedió a Estados Unidos la base de Natal, de gran
importancia para el transporte de tropas y la vigilancia del mar. Sin embargo, no era posible
luchar por la democracia mundial manteniendo una dictadura interna. Vargas tuvo que
levantar la censura periodística y los ataques contra el régimen menudearon (marzo de 1945).
Luego, presionado por la opinión pública, tuvo que llamar a elecciones, en diciembre. Por fin,
como el presiden. te intentara retener el poder con una parodia eleccionaria, se produjo un
movimiento militar y popular. Vargas tuvo que ceder y el presidente de la Corte se hizo cargo
del Ejecutivo, convocando a elecciones. En ellas triunfó el general Dutra, de tendencia
personal conservadora, asumiendo la presidencia en enero de 1946.
La constitución fue nuevamente reformada, en un sentido popular, devolviendo al Estado su
estructura republicana y democrática (septiembre de 1946). Se asemeja a la de 1934 y es la
quinta que se ha dado el país. El presidente trató de conceder un carácter conciliador a su
gestión de gobierno. Vargas fue elegido senador federal contando con gran número de
partidarios en las cámaras. Desde entonces, aunque trató de mantenerse en silencio, constituyó
una fuerza electoral en potencia. A mediados de 1947 se descubrió una conspiración tramada
por sargentos del ejército. El ministerio de Guerra la puso en evidencia, acusando a Vargas y
anunciando que se pediría su desafuero, pero esta incidencia política no tuvo consecuencias.
Algo después se realizó en Petrópolis la Conferencia Panamericana de Defensa Continental,
que amplió la "zona de seguridad" de 300 millas establecida en 1939 en el Congreso
Panamericano de Panamá, aprobándose un tratado de asistencia recíproca por parte de
diecinueve naciones del Continente. El presidente Dutra inauguró la Conferencia y el
presidente Truman, de Estados Unidos, que viajó especialmente para ello, la clausuró. A su
vez, Dutra visitó Estados Unidos a mediados de 1949. En agosto hubo un levantamiento
calificado de comunista en el Estado de San Pablo, con conexiones en Ceará, Pernambuco y
Maranhao. Su dirección fue atribuida a Prestes, jefe comunista del Brasil. En abril de 1950, al
cumplir Vargas sus 67 años, el Partido Laborista proclamó su candidatura a presidente, quien
la aceptó en junio. Las elecciones se verificaron en octubre y Vargas triunfó ampliamente.