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HISTORIA CONTEMPORANEA - Las revoluciones liberales de 1830
EN FRANCIA
El gobierno de Carlos X comenzó a encontrar obstáculos para su política cada vez más
autocrática y antiliberal.
El parlamento resistió algunas medidas que había sugerido la corona, y el rey resolvió forzar la
situación limitando aun más las libertades de prensa y modificando el régimen electoral para
obtener cámaras más incondicionales. En julio de 1830, el pueblo de París, encabezado por
algunos grupos liberales, se lanzó a la calle e inició una insurrección que encontró muy pronto
eco favorable hasta en las mismas tropas que debían reprimirla. Durante tres días se combatió
en las barricadas y Carlos X tuvo la certeza de que no podría contener el movimiento; muy
pronto, la resistencia del gobierno cedió y los revolucionarios se hicieron dueños de París.
Pero el conjunto de los revolucionarios era harto heterogéneo. Lo constituían antiguos
bonapartistas, republicanos y monárquicos liberales. Estos últimos, presididos por Thiers,
fueron los que triunfaron, acaso porque contaban con la figura de Luis Felipe de Orleans, un
hombre probadamente liberal por su tradición familiar y por su actuación durante la
revolución, que podía aspirar al trono legítimamente y ofrecer a los insurrectos una cierta
garantía de seguridad.
Cuando aún no se había extinguido la lucha, el grupo de los que lo apoyaban lo condujo al
edificio municipal de París, y Luis Felipe se mostró ante el pueblo al lado de Lafayette y
empuñando la bandera tricolor de la revolución. El movimiento, sin programa y casi sin
preparación, desembocó, pues, en una solución que satisfizo a muchos, porque estaba
destinada a dar forma definitiva y a completar la revolución burguesa de 1789 sin exceder los
límites de tal.