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GEOGRAFIA FISICA - La Tierra en el Sistema Solar
ESTACIONES DEL AÑO
Las noches y los días serían constantemente iguales si el eje de la Tierra fuera perpendicular al
plano de la eclíptica; si esto ocurriera, las estaciones dejarían de producirse, pues cada lugar
del globo contaría con doce horas de calentamiento diurno y doce horas de enfriamiento
nocturno. Para determinada hora del día la inclinación de los rayos solares sería la misma en
un lugar dado en cualquier época del año.
POSICIONES QUE LA TIERRA OCUPA EN TORNO DEL SOL. Durante una traslación
completa, la dirección del eje de rotación permanece invariable en el espacio, formando un
ángulo de 66° 33' con el plano de la órbita. (Este sentido de la traslación corresponde a lo que
vería un observador situado en el hemisferio Norte.)
Pero ya hemos dicho que el referido eje tiene una inclinación de 660 33' respecto a la órbita,
hecho que trae en consecuencia la variación constante de la duración de los días y de las
noches a través del año y el permanente cambio en la inclinación que, en distintas épocas del
tiempo de una traslación, sufren los rayos solares que llegan a un lugar determinado.
Siendo más largos los días que las noches, el período de calentamiento se ve aumentado en
detrimento del de enfriamiento nocturno. La Tierra almacena más calor que el que devuelve al
espacio y se va calentando gradualmente, al par que eleva la temperatura de la atmósfera que
está en contacto con ella.
Si las noches son más largas que los días ocurre lo contrario y se produce entonces un
enfriamiento gradual de la Tierra y de la atmósfera. Y mientras esto ocurre en un hemisferio, lo
contrario sucede en el opuesto, como veremos dentro de un momento.
El alargamiento de las noches o el de los días, constituye, pues, una de las causas físicas de las
estaciones. La otra estriba en la variación de la inclinación de los rayos solares, fenómeno que
origina el distinto grado de calor recibido por una superficie dada.
La figura de la página anterior prueba que cuando un haz de rayos cae con mayor inclinación
respecto de la normal a la superficie AB vista de canto, se reparte en un área mayor, y por lo
tanto, calienta menos en cada punto. También decrece en este último caso la intensidad de la
iluminación, hecho que puede demostrarse por un sencillo experimento.
Se toma una cartulina en la que se recorta una hendidura de forma circular y se la expone
perpendicularmente a los rayos solares; sobre una pantalla colocada detrás de la cartulina se
puede obtener la proyección de la imagen circular de la hendidura, que se hará elíptica si se
inclina dicha pantalla. Se podrá observar, que a mayor inclinación, la luz que pasa por la
abertura se difundirá por una superficie cada vez mayor y producirá una iluminación cada vez
menos intensa. Lo mismo ocurre en realidad con la variación del calor, hecho que podría
demostrarse utilizando un termómetro sensible.
La menor cantidad de calor que recibe una región determinada durante las primeras horas de
la mañana y las últimas de la tarde se debe asimismo a la mayor inclinación con que caen los
rayos solares, comparándolos con las horas próximas al mediodía.
Si representamos ahora a la Tierra en sus diversas posiciones respecto al Sol, veremos que en la
posición 1 los días son más largos que las noches en el hemisferio Norte; lo contrario ocurre en
el hemisferio Sur. En la posición 3 las noches superan en duración a los días en el hemisferio
Norte, ocurriendo lo contrario en el hemisferio opuesto. Nótese que en el ecuador, en ambas
posiciones de la Tierra, las noches y los días son siempre iguales, de 12 hs. cada uno.
En las posiciones 2 y 4 las noches y los días serán iguales en cualquier paralelo, es decir, en
todos los puntos de la Tierra. Nótese que en la posición 2 la mitad visible de la Tierra está
sumida en la claridad del día, y la otra mitad no recibe momentáneamente los rayos solares; en
la posición 4 la parte visible que corresponde a la mitad del globo terrestre no recibe la luz
solar, mientras la otra mitad está expuesta enteramente a la influencia directa de aquélla. Como
en las dos posiciones cada paralelo, incluso el ecuador, están mitad iluminados y mitad
sumidos en la oscuridad, es fácil deducir que los días y las noches son iguales durante una
rotación completa.
En la figura que ilustra la desigualdad del día y la noche se ve la Tierra en su posición 1; puede
notarse cómo una mitad del ecuador se halla en la porción oscura y la otra en la iluminada.
Ocurre en cambio una cosa distinta para el paralelo situado a 23°27' al Norte, llamado trópico
de Cáncer; en él la porción iluminada supera ampliamente a la oscura, lo que es una indicación
de que los días son allí más largos que las noches. En el paralelo que se halla a 23°27' al sur del
ecuador, llamado trópico de Capricornio, son en cambio las noches las más largas. Observando
cómo llegan los rayos solares se verá en la misma figura que para el instante representado caen
perpendicularmente en el trópico de Cáncer y muy oblicuos en el trópico de Capricornio,
repartiéndose el mismo haz de rayos en una superficie mayor. Nótese que los rayos solares se
han dibujado paralelos por hallarse el Sol a una distancia muy grande de la Tierra.
La desigualdad de la duración de los días y las noches determina, con la variable inclinación de
los rayos solares, la sucesión de las estaciones: primavera, verano, otoño e invierno. Esta
sucesión se hace en el mismo sentido en el hemisferio opuesto, pero las estaciones no son
concordantes, pues cuando reina el verano para el Norte es invierno para el Sur; en la figura
puede verse expresada esta falta de coincidencia.
El ecuador es el único paralelo donde las noches y los días no ofrecen ninguna mudanza. Sin
embargo, la inclinación de los rayos solares es variable, cayendo perpendiculares a mediodía
solamente en primavera y otoño.
Las variaciones de la distancia de la Tierra al Sol, al moverse aquélla sobre su órbita elíptica,
apenas si traen alguna influencia sobre las estaciones; la causa de este hecho estriba en que
tales variaciones son relativamente pequeñas, ya que la órbita terrestre es casi circular. En
efecto, en el perihelio la Tierra se encuentra a 147 millones de kms. del Sol y en el afelio a 152
millones; como puede advertirse, la diferencia relativa no es muy grande.
He aquí las fechas en que comienza cada estación; para el hemisferio Sur: 21 de marzo
(equinoccio) otoño; 21 de junio (solsticio) invierno; 23 de setiembre (equinoccio) primavera; 22
de diciembre (solsticio) verano.
Los equinoccios corresponden a las épocas en que los rayos solares caen perpendiculares a
mediodía en el ecuador; y los solsticios cuando dichos rayos caen perpendiculares en alguno
de los trópicos. En el hemisferio Sur comienza el verano cuando esta perpendicularidad se
cumple en el trópico de Capricornio.