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FILOSOFIA - Aristóteles
EL ACTO PURO
Ante Sócrates y Platón, el Estagirita pone su activismo. Identifica la sustancia con el acto. La
sustancia es acto, es vida. Lo que no actúa, no es. La esencia de la sustancia es la acción.
Entre el acto y la potencia, la perfección acentúa el acto. "Dios se piensa a si propio, porque es
perfecto. Y su pensamiento es el pensamiento del pensamiento". Esta es la vida, la actividad
divina, el acto de Dios.
"Es posible distinguir tres cosas en la sustancia dice el Filósofo en el De Anima: la forma, la
materia y su unión. La materia es la potencia; la forma, el acto perfecto". Y lo que resulta de su
unión, goza de vida. Por ende, no es el cuerpo el principio del alma, sino el alma el principio del
cuerpo. Otra vez el activismo aristotélico exalta la vida. La esencia de la sustancia es la acción.
"El motor —dice el Filósofo en la Metafísica— es naturalmente anterior al móvil". Y en la Física,
enseña: "El movimiento no ha comenzado ni acabará. Siempre ha sido y siempre será. Inmortal
y continuo es en los seres. Es como una vida esparcida en los objetos de la naturaleza."
Mundo físico, psíquico y moral: todo es acción, y Dios, acto puro. Esta concepción aristotélica
está en pugna esencial y notoria con los sistemas filosóficos que pretenden, en la ciencia y la
filosofía, obtener o sacar de lo menos, lo más; de lo imperfecto, lo perfecto; de lo material, lo
espiritual; de lo animal, lo humano.
¿Dónde puede residir, en efecto, la perfección? ¿Cómo cabría en la potencia? ¿Cómo lo
imperfecto engendraría en sí lo perfecto? ¿Cómo de la escasez brotaría la opulencia?... Es
imposible contestar inteligiblemente, si no se acentúa el acto sobre la potencia y la perfección
sobre la imperfección; porque de lo más, se obtiene lo menos fácilmente; pero de lo menos, es
imposible obtener lo más. Es el milagro negativo, el milagro del materialismo. Consiste en
afirmar, en creer esto mismo, que considera, irrevocablemente, la reflexión elemental.
Lo menos es condición; pero no causa de lo más. La perfección reside en el acto y no en la
potencia. El supremo principio de todas las cosas no puede ser lo más pobre, sino lo más rico.
Dios es infinitamente más que el mundo. Lo superior explica lo inferior, no lo inferior lo
superior. La suma razón de lo existente está arriba, no abajo. La evolución todo lo explica, si se
la concibe como movimiento hacia la cima, no como incomprensible transformación de la
materia en pensamiento y de la naturaleza en historia.
También en el De Anima, escribió el Estagirita: "Siempre lo superior contiene lo inferior. Esta ley
se aplica al mundo inorgánico y al mundo orgánico". El hombre es microcosmo. Es la criatura
inteligente y libre, cuyo fin se alcanza en la Ciudad. "El verdadero nombre de la ciencia práctica,
me parece, debe ser la Política".