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DIETETICA Y ALIMENTACION - Los regímenes de alimentación
EL REGIMEN PARA EL DIABETICO
En el diabético existe una perturbación del almacenamiento y aprovechamiento de los
hidratos de carbono. Como consecuencia, la glucosa asciende en la sangre a niveles
superiores a los normales y es eliminada con la orina. Cuanto mayor cantidad de hidratos de
carbono se suministren, más azúcar contendrá la orina. Con motivo de impedir esta
eliminación se han recetado regímenes pobres en hidratos de carbono. Esta restricción tiene,
sin embargo, inconvenientes, pues se desequilibran las proporciones en que las principales
fuentes de energía entran en la dieta. Las consecuencias fueron expuestas al hablar de las
relaciones entre hidratos de carbono y grasas. Por lo tanto, el tratamiento del diabético debe
asegurarle una cantidad de hidrocarbonados que, sin ser excesiva, impida que se agraven
sus trastornos metabólicos. Existen partidarios de regímenes con cantidades moderadas de
hidratos de carbono —120 a 160 grs. por día—; pero en general se observa una tendencia a
dar al diabético una cantidad de estas sustancias más cercana a la que corresponde a un
sujeto normal, compensando su incapacidad para metabolizar el azúcar con las dosis de
insulina necesarias. Es decir, que la dieta del diabético no tiene por qué ser muy diferente de
la que conviene a un organismo sano; la mayor diferencia estriba en que el sujeto normal
puede hacer trasgresiones ocasionales, comiendo un día mucho y otro poco, o bien
excediéndose en una de las comidas del día y omitiendo la otra. En cambio, el diabético debe
evitar todo exceso, repartiendo ordenadamente sus alimentos en las 24 horas y adecuando
las cantidades y el horario a la inyección de insulina y a su actividad muscular.
Con estas normas es fácil preparar un régimen para un diabético, manteniendo la cantidad
de hidrocarbonados en límites prudentes que no excedan mucho los 300 grs. por día para
una persona de mediana edad y estatura corriente. Este régimen tendrá, además, la ventaja
de que al ser calculado sobre la base del peso teórico ideal, permitirá al diabético adelgazar
en caso de que sea obeso. La obesidad es un agravante considerable de la diabetes y al
combatirla se pone en práctica una de las tácticas más eficaces de las que se emplean en la
lucha antidiabética. Es frecuente ver a personas pertenecientes a familias de diabéticos, que
comienzan a padecer esa enfermedad al engordar excesivamente.