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PREÑEZ Y PARTO

PREPARACIÓN DE LA CAMA Y ACCESORIOS PARA EL PARTO


Cuando la naturaleza de los dolores y la dilatación del cuello anuncian la proximidad del parto, necesario es preparar la cama y los objetos más necesarios: tijeras, hilo, esponja, cintas, vendas, faja para el cuerpo, azúcar, agua de azahar, agua fría, agua caliente, palangana, bañera pequeña, el hato para el recién nacido, y ropa para la madre.

La cama, sobre la cual debe parir la mujer, será de altura tal, que ella pueda subir y bajar fácilmente, poco ancha, y colocada de modo que libremente se pueda andar en torno de ella. Un colchón extendido, otro doblado por medio, una sábana, un hule debajo de esta sábana, un travesaño poco voluminoso, una manta ligera, y los efectos que se ponen en la cama.

La mujer no debe acostarse sino en el momento en que la bolsa de las aguas está próxima a rasgarse. Antes de este tiempo debe pasear, sentarse en un canapé para cobrar ánimo. Nada en su vestido debe oprimirle ni incomodarle.

Cuando los dolores expulsivos se hubieren declarado, necesario será que la mujer guarde cama, y que durante el dolor permanezca en supinación, las espaldas y la cabeza bastante altas y mantenidas por almohadas; las nalgas sobre la orilla del colchón doblado, los muslos plegados contra la pelvis, las piernas encogidas y las rodillas un poco separadas.

Cuando hay grandes dolores de riñones, conviene pasar por debajo de los riñones una toalla rollada, y levantar la mujer en el momento de cada dolor.

Si los dolores disminuyen, si el trabajo es lento, espérese con paciencia si ningún accidente complica ni explica un retardo, que por lo común no es de larga duración. Fricciónese el vientre a mano, para despertar los dolores.

Para reanimar las contracciones uterinas, debilitadas o suspensas, estando el cuello dilatado, adminístrese internamente el cornezuelo de centeno en polvo, 50 centigramos (10 granos) tres veces, de media en media hora, en una cucharada de agua fría con azúcar.

Para asegurarse de que la bolsa de las aguas está rota, preciso es tocar mientras un dolor, y reconocer la ausencia de todo tumor blando y fluctuante.

Cuando la cabeza está en la vulva, la partera debe sostener el perineo a fin de evitar su rompimiento; al efecto debe apoyarlo moderadamente en toda la superficie con la cara palmar de la mano cubierta con un paño.

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