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INYECCIONES HIPODÉRMICAS

MANUAL OPERATORIO PARA LAS INYECCIONES


Un hecho de observación domina toda la cuestión del manual operatorio, y es éste: cuanto más profundamente se haga la inyección en el tejido subcutáneo, mejor se tolera.

Pueden hacerse las inyecciones en toda la superficie del cutis, excepto raros casos. No es necesario practicarlas en el punto dolorido. En ciertos puntos del cuerpo se toleran bien las inyecciones, aun usando de materias irritantes; están situados esos puntos, según Smirnoff, en las asentaderas y el surco que corre detrás del gran trocánter.

Para que penetre la aguja en el tejido, hay dos modos de proceder. El uno, más sencillo y casi únicamente adoptado hoy día: se punza la piel perpendicularmente a su superficie y se introduce la aguja hasta la guarnición, con un movimiento análogo al de clavar una aguja en una almohadilla. El otro proceder consiste en hacer un pliegue con la piel, introduciendo la aguja paralelamente a este pliegue, y después que haya penetrado profundamente, se quitan los dedos que formaban el pliegue de la piel.

Por lo común se introduce la jeringa armada con su aguja, si bienquiere E. Besnier que se introduzca, primero la aguja y después la jeringa; así pretende evitar la penetración directa de la inyección en las venas, pues si apareciera la sangre en el extremo de la aguja, se vuelve a empezar la operación en otro punto. Pero tan rara es esa penetración en las venas, que bien se puede usar la jeringa provista de su aguja, por tener la mano más asidero, y hacerse más rápida la introducción de la aguja. Para lo último, se puede engrasar la aguja con vaselina, bórica o no.

Por fin, en las enfermedades pútridas, se ha recomendado lavar el punto en que se ha de hacer la punzada con soluciones antisépticas.

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