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ELECTRICIDAD

GALVANOCAUTERIO CON ACUMULADORES


Nota que en la Academia de Medicina de París, en la sesión del 18 de noviembre de 1884 leyó el Sr. León Labbe, individuo de la Academia.

Fueron Recamier y Pravaz los primeros que utilizaron las propiedades caloríficas de la corriente de la pila y trataron de destruir los cánceres uterinos, empleando para este fin un hilo de platina candente. Se hicieron estas experiencias en el año de 1821.

Sólo desde 1834 ha llegado a ser este aparato de manejo fácil y práctico, cuanto saltó a luz la primera obra importante sobre la galvanocaustia térmica, cuyo autor era Middeldorff de Bleslan. La pita de Grenet y las derivadas de ella abrieron desde entonces una era nueva a este medio quirúrgico.

De 1834 a 1874 hizo notables progresos la instrumentación de la galvanocaustia térmica, verificándose entonces la invención del termocauterio Pauquelin, aplicación ingeniosa de la elevación de temperatura que sobre una esponja de platina producen los vapores combustibles.

La comodidad de este instrumento ligero y de cortas dimensiones sedujo muy justamente a los cirujanos y médicos, y dio lugar esta preferencia a que se dejasen a un lado las propiedades fundamentales de la galvanocaustia térmica.

Sin embargo, sólo con la galvanocaustia térmica se puede colocar el cauterio fijo y calentarlo hasta ponerlo encendido, cuando ya se halla en el lugar conveniente. Además de esto la exigüidad de los cauterios puede llevarse al extremo, reduciéndose por consiguiente al mínimo los efectos de irradiación.

Se puede dar también al cauterio galvánico la hechura de un asa simple o doble, propiedades éstas que son peculiares de este cauterio. En fin, con la galvanocaustia se puede obtener temperatura mucho más elevada que con otro medio cualquiera.

Aun los caracteres de la escara hecha con el galvanocauterio son diferentes de la que produce el cauterio ordinario.

Según las experiencias del sr. Bakel, que hemos verificado nosotros repetidas veces, la escara hecha por el galvanocauterio es fina, dura, se elimina lentamente, la zona inflamatoria es casi nula, pudiéndose aun ocultarse en cavidades cerradas, sin que sea de recelar ningún accidente por causa de su empleo.

Tanto desde el punto de vista de la facilidad operatoria como de los resultados, son incomparables las ventajas que ofrece para practicar operaciones en el útero, cuales son ignipuntura, amputación del cuello, exéresis del cáncer, ablación de los pólipos fibrosos, etc. No se debe, pues, abandonar un medio tan precioso, y así juzgaron muchos cirujanos.

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